Una encuesta realizada por la plataforma japonesa Jukusen mostró el hartazgo de los estudiantes con los reglamentos escolares, pues el estudio, difundido durante mayo, y que consultó a más cientos de estudiantes de secundaria mostró que una parte importante de los jóvenes considera que varias de las normas vigentes “carecen de justificación y limitan decisiones personales que no tienen relación directa con el aprendizaje”.
Los resultados indican que el 56.7 por ciento de los participantes no está conforme con las reglas de su propia institución. Además, el 70 por ciento señaló que nunca recibió una explicación clara sobre la necesidad de estas medidas. A pesar de ello, la mayoría afirmó que sigue las disposiciones para evitar sanciones académicas o problemas con las autoridades escolares.
Entre las reglas más cuestionadas se encuentran las restricciones sobre peinados y color de cabello, así como la prohibición de depilarse las cejas. Los estudiantes también expresaron inconformidad por las normas que regulan la forma de portar el uniforme y por las limitaciones relacionadas con el color, la longitud y el diseño de los calcetines.
A estas medidas se suman las restricciones para utilizar teléfonos inteligentes durante recreos y eventos escolares, aun cuando no se desarrollan actividades académicas.
La encuesta también identificó rechazo hacia las disposiciones que obligan a utilizar ropa interior de colores específicos, generalmente blanco o beige, así como a las reglas que exigen portar únicamente bolsos autorizados por la escuela. Los alumnos señalaron además que existen restricciones para usar suéteres y cárdigans como prenda exterior, además de limitaciones para portar abrigos y bufandas antes de fechas establecidas por el calendario escolar, independientemente de las condiciones climáticas.
Otras medidas que generaron críticas fueron la prohibición de utilizar protector solar y bálsamo labial, productos considerados por algunas instituciones como artículos cosméticos. También figuran los límites en la cantidad de llaveros o adornos que pueden colocarse en mochilas y bolsos escolares, así como la prohibición de realizar paradas en tiendas, cafeterías o librerías durante el trayecto de regreso a casa una vez concluidas las clases.
El informe incluyó además ejemplos de otras disposiciones presentes en algunos centros educativos del país.
Entre ellas destacan la obligación de utilizar pantimedias con un grosor específico durante ceremonias de graduación, la exigencia de pronunciar la palabra “gracias” un número determinado de veces al día y restricciones para crear clubes de música moderna.
Mientras algunos sectores consideran que estas normas buscan preservar la disciplina, estudiantes, padres de familia y docentes han pugnado por la necesidad de revisar reglamentos que, según los propios jóvenes, tienen poco impacto en el rendimiento escolar y en la formación académica.




