Una joven de 16 años denunció abuso sexual mientras laboraba en una pollería del municipio de Naucalpan y responsabilizó a Julio “N” de 46 años, quién es propietario del establecimiento.
La víctima, de 16 años de edad, afirmó que el ataque ocurrió el 4 de octubre del 2024, cuando se encontraba laborando en la pollería “Bere“, en la comunidad de San Juan Totoltepec, de Naucalpan.
Relató que ella habría ingresado al baño del establecimiento, cuando Julio “N” la sometió y abuso de ella.
“Me meto a lavar los traste y Julio entra atrás de mi, entonces me doy cuenta a través del espejo que tenía atrás de mi (…) me volteo y lo intento quitar y este Julio lo que hace es empujarme contra la pared y agarrarme de las manos (…)”.
Tras perpetrar el abuso, Julio “N” amenazó a la joven con hacerle daño a ella y a su familia si denunciaba; ante el temor continuó laborando en el establecimiento.
Por lo que los abusos hacia la menor continuaron cuando ambos se encontraban solos en el establecimiento.
“Él abuso de mí durante dos semanas, un día me harté porque además de abusar de mí, me maltrataba laboralmente, me empujaba, me arrebataba las cosas y me decía que no servía para nada, que era una inútil, que ya lo tenía harto”.
“Entonces un lunes fue el último día que yo decidí trabajar por que cuando Julio abusaba de mí, no utilizaba ninguna protección entonces yo me empecé a sentir mal entonces yo dudaba si yo estaba embarazada”.
La joven confesó la situación a su psicóloga, quien alertó a la madre de la víctima; ambas presentaron una denuncia ante la agencia de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar y de Género (AMPEVIS) dónde se inició una carpeta de investigación por el delito de violación.
Al iniciar la carpeta de investigación la médica legista realizó los exámenes correspondientes a la joven arrojando que había sido victima de abuso sexual y encontró dentro de su cuerpo residuos biológicos correspondientes al agresor.
A pesar de que se entregaron todos los datos de prueba, la carpeta de investigación no tuvo avances.
Fue hasta inicios del mes de marzo, que las víctimas acudieron a la Asociación “Hermanas Aliadas” para pedir ayuda ya que el agresor seguía libre.
El colectivo ha acompañado a la victima y a su familia durante el proceso, a pesar de que se han incorporado todos los datos de prueba para detener al agresor, la Fiscalía mexiquense no lo ha detenido.
La madre de la menor exige justicia y asegura su hija no ha recibido atención psicológica por parte de la Fiscalía y han sido revictimizadas.
“Él me dijo que si hacía algo (…) nos iba a cargar la chingada (sic), él conoce a mi familia y lo hago responsable a él y a su familia de lo que me pase a mí”.
“Desde que entra uno con los policías que están afuera son groseros, llega uno a la recepción, son groseros, déspotas hasta decir basta, no permiten la entrada a la MP, no trabaja la verdad nos tratan muy mal”.
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