Las aguas residuales del río Hondo avanzan entre basura atrapada en la vegetación. Bolsas de plástico, muebles, ramas, botellas, telas y desperdicios reducen el cauce y forman tapones que, durante las lluvias, provocan derrames que llegan a las colonias del municipio mexiquense de Naucalpan, por donde pasa el caudal.
A lo largo del afluente, el olor a drenaje permanece en el ambiente mientras vecinos observan cómo el río arrastra desechos desde la parte alta del municipio y mantiene el riesgo de nuevas inundaciones.
Durante un recorrido, se observaron residuos acumulados dentro y fuera del río, a pesar de las jornadas de limpieza que mantiene el Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Naucalpan (OAPAS) en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Parte de la basura permanece colgada entre árboles y maleza; otra se encuentra atorada entre piedras y lodo. En algunos tramos del cauce flotan vasos de unicel; en la parte verde hay bolsas llenas de basura, envases de plástico y hasta un colchón.
El pasado 11 de mayo, una lluvia provocó el derrame del río Hondo. Los escurrimientos provenientes de la Ciudad de México y de la zona de Huixquilucan incrementaron el caudal durante más de dos horas, de acuerdo con el reporte del organismo de agua del municipio. Rivera de Echegaray, 10 de Abril y Pastores fueron algunas de las colonias que resultaron afectadas.
María de Jesús, habitante de Pastores desde hace varias décadas, dice que el problema se agravó por la acumulación de residuos.
“El río siempre se desborda de aquel lado, (en la calle Río de los Remedios), pero esta vez fue demasiada basura que se hizo un tapón. Yo aquí nací y jamás se había desbordado el río de este lado (El Arroyuelo), aquí donde está el poste a un costado”, relata.
La vecina explica que la inclinación de la zona provoca que el agua del río al derramarse llegue a la calle de Río de los Remedios; sin embargo, en esta ocasión alcanzó la calle contraria, la que ella habita, El Arroyuelo.
“Mi calle está en alto, como que esta parte de Pastores está en alto y va hacia abajo; entonces, toda el agua corre hacia atrás y ahora la última vez que se salió llegó a la mitad de la banqueta”, cuenta.
María de Jesús reconoce que cada época de lluvia se vive con el miedo de que el río pueda desbordarse.
“Vemos que empieza a nublarse y empieza el miedo, la preocupación de que ya va a llover y qué va a pasar con el río. La verdad es que mientras no se drague, mientras no se limpie el río, va a seguir pasando lo mismo”, expresa.
La habitante de Pastores señala que entre los objetos que bajan por la corriente hay muebles y electrodomésticos.
“Es mucha basura, refrigeradores, salas, muebles, palos”, dice.
Joel Barragán, vecino del lugar, subraya que el río también arrastra sedimentos y materiales desde las zonas altas.
“Puro sedimento que trae, tierra, piedras, ramas de árboles, hasta autos”.




