Ubicado en el Estado de México, el río San Lorenzo es un cuerpo de agua que durante muchos años formó parte fundamental del entorno natural y de la vida cotidiana de las comunidades cercanas, como la comunidad otomí San Lorenzo Huitzizilapan.
Forma parte de la red de escurrimientos del Estado de México y se integra a la cuenca Lerma– Chapala–Santiago y en el pasado se caracterizaba por sus aguas limpias, la abundancia de vegetación y la presencia de diversas especies de peces y otros organismos que contribuían al equilibrio del ecosistema. Sin embargo, con el paso del tiempo y como resultado de diversas actividades humanas su estado ha cambiado de manera importante.
Actualmente el río San Lorenzo enfrenta problemas significativos de contaminación generados principalmente por descargas de drenaje doméstico, residuos sólidos, detergentes y otros desechos que afectan tanto la calidad del agua como la biodiversidad del lugar. Esta situación no sólo impacta el ecosistema, también representa un riesgo para la salud de las personas que habitan en las zonas cercanas y lejanas, ya que descarga sus aguas en el río Lerma, uno de los sistemas hidrológicos más importantes y extensos del país. Esta conexión implica que cualquier deterioro en la calidad del agua del San Lorenzo contribuye directamente a la degradación del Lerma, sobre todo en su tramo inicial dentro del Estado de México.
Ante este panorama ambiental, estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan decidieron involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones mediante el programa Jóvenes hacia la Investigación en Ciencias Naturales y Matemáticas, por medio del proyecto Promotores Ambientales.
Beatriz Acevedo Hernández, académica del CCH Naucalpan, explicó que el programa se estructura en cuatro ejes fundamentales: el cuidado del agua, el manejo de residuos sólidos, la ecología y biodiversidad a través de la implementación de hoteles de insectos, y la acción comunitaria, que incluye pláticas, talleres y actividades de sensibilización dirigidas a la población acerca de la importancia de cuidar el medio ambiente.
En este caso la prioridad fue analizar la calidad del agua del río, informar y entregar los resultados del estudio a la Junta del Comisariado de Bienes Comunales de San Lorenzo Huitzizilapan para fortalecer la toma de decisiones comunitarias en materia de gestión del agua.
Tras iniciar el monitoreo del río y realizar diversas pruebas, los estudiantes obtuvieron resultados que evidencian el grado de contaminación del cuerpo de agua. Según los resultados de las investigaciones que elaboraron, Domínguez Medina compartió que el río San Lorenzo está fuera de los límites máximos permisibles de la NOM-001-SEMARNAT-2021 (que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en cuerpos receptores propiedad de la nación); presenta diversos tipos de contaminación, incluyendo detergentes, químicos, basura y presencia de coliformes fecales, bacterias que pueden causar enfermedades graves como hepatitis A, cólera o diarrea.
Los jóvenes detectaron además efectos visibles como espuma en la superficie, olor desagradable, animales muertos y presencia de ratas, lo que subraya la gravedad del problema. Esta situación no sólo representa un riesgo para la salud humana, sino que también afecta a la biodiversidad local y refleja una problemática ambiental que enfrentan muchos ríos en México.
La iniciativa surgió a partir de la preocupación de Sofía Ocerin Hernández, estudiante de segundo semestre y originaria del municipio mexiquense de Huitzizilapan; luego, Diego Domínguez Medina y André Chicalote Acevedo, del cuarto semestre, se unieron a este proyecto.




