De acuerdo con testimonios vecinales, las oquedades podrían alcanzar dimensiones considerables. Algunos residentes estiman que en ciertos puntos las cavernas tendrían hasta 11 metros de profundidad, lo que incrementa el temor ante un eventual colapso del terreno.
El origen del problema estaría vinculado con actividades extractivas realizadas en el pasado. Vecinos aseguran que toda la zona fue utilizada como área de minas de arena, lo que explicaría la formación de túneles y cavidades subterráneas.
Román Cruz, uno de los afectados, describió la magnitud de los espacios encontrados:
“Encontramos unas cavernas porque en realidad supimos que toda esta zona es minada. Las cavernas son de tal inmensidad que caben camiones de volteo de 6 metros cúbicos de material”.
Su testimonio refuerza la hipótesis de que las construcciones actuales se levantaron sobre terrenos previamente explotados, sin que se tomaran en cuenta los riesgos asociados.
Además de las cavidades, los habitantes identificaron lo que serían accesos a estas antiguas minas en distintos puntos de la colonia. Estas entradas, ubicadas en los alrededores, sugieren la existencia de una red subterránea mucho más amplia de lo que se pensaba.
“Hay entradas y salidas a los lados de la colonia. Esta es una zona minada, pero es enorme. Es terrorífico, usted lo ve y la impresión es grande”.
La descripción da cuenta no solo del tamaño de las cavernas, sino también del impacto emocional que ha generado el descubrimiento entre los vecinos.
El hallazgo ha provocado inquietud generalizada en la comunidad, que ahora exige la intervención de las autoridades para evaluar el riesgo y determinar las acciones necesarias. La posibilidad de que existan más cavidades no detectadas mantiene en alerta a las familias.